Imagen en la balanza

Merecida o inmerecida, los murciélagos tienen una mala imagen. No solo por su apariencia de ratones con alas que vuelan de noche, sino también por su asociación con los vampiros; es decir, con muertos vivientes que beben la sangre de sus víctimas, según leyendas de la Europa oriental. En realidad, los murciélagos europeos no se alimentan de sangre y la asociación murciélago-vampiro solo se dio cuando los europeos descubrieron en América a murciélagos que sí lo hacen.

Por otro lado, si bien los murciélagos no tienen la habilidad de convertirse en vampiros, y esto debe ser tomado en cuenta para reevaluar su imagen, como animales depredadores que son, también tienen sus detalles. Y en este sentido, podemos citar el artículo “Los murciélagos nóctulo mayor cazan y consumen aves canoras en vuelo”, publicado en la revista “Science” en octubre de 2025, por un grupo de investigadores encabezado por Laura Stidsholt del “Leibniz Institute for Zoo and Wildlife Research” en Berlín. Stidsholt y colaboradores sabían que los murciélagos europeos se alimentaban de aves canoras pues se habían descubierto restos de plumas de pájaros en sus heces. No estaban claras, sin embargo, las técnicas de caza de los murciélagos. Para averiguarlo, los investigadores colocaron una especie de mochila en la espalda de un murciélago con micrófonos y trasmisores para seguirlo en su vuelo de caza.

Lo que encontraron Stidsholt y colaboradores fue espectacular, si bien escalofriante: pudieron grabar todo el proceso de caza de un petirrojo por un murciélago, desde que la presa fue avistada a una gran altitud, hasta que fue finalmente devorada, todo en el aire. La trayectoria del petirrojo fue seguida por el murciélago por medio de técnicas de sonar; es decir, emitiendo ultrasonido y escuchando el eco producido al rebotar en la presa. Una vez avistado el petirrojo, el murciélago se lanzó sobre de él, descendiendo a gran velocidad por cerca de tres minutos, alcanzándolo cerca del suelo. El petirrojo no se percató del peligro hasta que fue demasiado tarde, pues era insensible a la frecuencia del ultrasonido emitido por el murciélago. Así, lo único que alcanzó a hacer fue lanzar 21 sonidos de angustia antes de sucumbir en las mandíbulas del murciélago. Y como punto final, la grabación refleja la parte más brutal del episodio: el desmembramiento y la trituración del cuerpo del petirrojo durante 23 minutos, mientras el murciélago volaba a baja altitud.

El episodio de caza grabado resulta inesperado. En palabras de Elena Tena, coautora del estudio: “Sabíamos que habíamos documentado algo extraordinario. Tuve que escucharlo varias veces para comprender completamente lo que habíamos grabado”. Por su parte, Laura Stidsholt explica que un murciélago comiendo un pájaro en pleno vuelo sería como si ella atrapara y se comiera un animal de 35 kilos mientras corre.

Y con todo lo extraordinario que resultan estos resultados, un artículo aparecido esta semana en la revista “Proceeding of the National Academy of Sciences” de los Estados Unidos resulta igual de sorprendente, o al menos intrigante, pues indica que la costumbre de los murciélagos de cazar y devorar pájaros al vuelo habría sido conocido por el pintor flamenco Jan Brueghel el Viejo desde al menos el año 1611. Dicho artículo fue publicado por un grupo de investigadores encabezado por Pedro Romero-Vidal, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.

Refiriéndose al artículo de Stidsholt y colaboradores, Romero-Vidal y colaboradores escriben: “Este conjunto de evidencias culminó en una reciente publicación que demuestra que los murciélagos nóctulo capturan y consumen aves migratorias en vuelo a gran altitud. Aquí mostramos que esta interacción fue representada hace más de cuatro siglos. En el lienzo Aire, una pintura de Jan Brueghel el Viejo que contiene representaciones detalladas de más de 60 especies de aves, el artista también incluyó tres especies de murciélagos. Una de ellas, identificada inequívocamente como murciélago nóctulo, aparece representada en vuelo con una pequeña ave canora en la boca. Si bien el comportamiento representado no coincide completamente con las descripciones contemporáneas de la caza, la especificidad de esta escena de depredación sugiere que el artista conocía este comportamiento del murciélago nóctulo.”

No obstante, los autores son cautos en sus conclusiones: “Reconocemos que las interpretaciones de obras de arte históricas deben ser cautelosas, especialmente en el caso de pinturas alegóricas, que a menudo incorporaban elementos simbólicos. Por ejemplo, los murciélagos y las aves podían tener significados contrastantes, como la oscuridad y la luz. Sin embargo, el hecho de que se represente un murciélago nóctulo, y ninguna otra especie de murciélago, sugiere una inspiración basada en la observación, más que una mera convención simbólica.”

En conclusión, si bien no se puede afirmar con absoluta seguridad que Jan Brueghel el Viejo conocía la costumbre de los murciélagos nóctulo de alimentarse en el aire, hay evidencias positivas en este sentido. Lo que ahora sí sabemos con seguridad, es que dichos murciélagos, sí tienen esas costumbres. Y habría que ver cómo esto afecta su imagen.

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